In Albis

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miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Perfume de Madrid

Después de tres meses de ausencia nada había cambiado. Todo me resultaba conocido, tan habitual como si no me hubiera marchado nunca. Pero hubo algo que captó mi atención de forma especial: el aroma.

El olor de Madrid me resultó sorprendentemente familiar. Era extraño, llevaba un año entero viviendo en la capital y nunca me había percatado de su olor. En realidad, tampoco sabría definirlo. Hay quien dice que Madrid huele a polución, a azufre, al humo de los millones de coches que abarrotan cada día las carreteras de la ciudad. A mi no me lo parece.

El aroma que percibí era completamente diferente. Me olía a libertad, a esperanza y a futuro. Olía a ilusión. El extraño perfume me hizo sentir como en casa. Estaba en casa, de hecho. No era el hogar donde había pasado dieciocho años de mi vida, pero sí el que me había visto dar los primeros pasos de mi vida adulta. Era el lugar donde había comenzado mi sueño y el que, probablemente, también me vería cumplirlo.

Olía a innovación, pero también a rutina. Y odiaba la rutina. Había conseguido esconderme de ella durante tres meses, ocultándome hábilmente en una pequeña isla en mitad del océano Atlántico. Pero me encontró nada más regresar. Parecía como si me hubiese echado muchísimo de menos, pues desde ese momento no ha querido separarse de mi lado.

El aire tinerfeño olía diferente. En Tenerife, el aire puede oler a lo que tú quieras. Puede oler a monte o a playa, a gofio dulce o a pescado salado, a ciencia, a naturaleza, a fantasía o a realidad, a amarillo, a verde o a blanco, pero sobre todo a azul. Extrañaba el olor a azul. El olor del mar en la costa y del aire limpio en las montañas. Sí, sin duda era el mejor de los aromas.

Sé que lo echaré de menos, y no tengo ni idea de cuándo volveré a sentir la fragancia de la isla. Pero acostumbrarme al olor a vida que desprende la capital será sencillo. Le diré a la rutina que me de un respiro. Prometo no abandonarla, sólo necesito un poco de espacio y de tiempo para mí misma.

Tiempo para poder disfrutar de los perfumes de Madrid.

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